
Anatomía del Jugador
Aquí definimos las partes del jugador
Anatomía del Jugador: aprende las partes que componen al mejor arquetipo | Monte Aleph
Aprende cómo convertirte en un jugador experto con estudiando el arquetipo del Rey del Método Monte Aleph
Segunda lección del Método Monte Aleph
Qué vas a aprender en esta lección
El mejor arquetipo para dominar el juego
Quién fue el primer y mejor jugador que jamás ha existido
De qué partes está hecho
Antes de lanzarnos de lleno…
Un breve resumen
La vida es un juego.
Eso ya lo sabemos.
Un juego donde nosotros somos la pieza central: los jugadores.
Donde cada día es un nuevo turno.
Y en cada turno pasan cosas.
Un juego donde esas cosas que pasan son llamadas eventos.
Eventos creados por nosotros mismos o por otros jugadores.
Eventos que condicionan nuestro tablero de juego.
Un juego donde nosotros respondemos a esos eventos con acciones.
Donde podemos decidir o reaccionar.
Según sea nuestra habilidad.
Un juego donde cada acción que realizamos sucede en un instante.
Donde cada instante, según nuestra acción, creamos el mundo.
Un juego donde todo ocurre a partir de nosotros.
Esta lección es algo más práctica.
Al final tendremos deberes, como en el cole.
A mí me ha llevado un tiempo reunir lo necesario y empezar a practicar.
La habilidad que aprenderemos se unirá a la que ya aprendimos.
Si en la lección pasada nos centramos en aprender que la vida es un juego y que estamos jugando...ahora nos vamos a centrar en la pieza central.
Vamos a crearnos y a recrearnos como jugadores.
Esta lección va enteramente sobre ti.
"La vida es un juego, juégalo" (Teresa de Calcuta)
A tener en cuenta antes de empezar…
Tomando referencias
Eres el protagonista de este juego.
Sin jugadores no hay juego que valga.
Tú eres el jugador. Eres quien decide. Quien mueve la ficha.
Pero antes de meternos de lleno en eso, necesitamos referencias.
Necesitamos modelos, ejemplos. Algo a lo que atenernos.
Mitologías, religiones y, más tarde, campos como la psicología se han encargado de crear arquetipos: Modelos y representaciones de diferentes tipos de jugadores.
Un arquetipo es una estructura simbólica universal.
Una forma de ver y entender el mundo.
Una forma de jugar.
Los hay de todos los tamaños, formas y colores.
Los nombres molan mucho, y sus características también.
Podríamos ahora presentarlos todos y escoger el que más nos guste.
Con el que más nos sintamos identificados.
Pero eso sería una pérdida de tiempo.
Vamos a hacer algo mucho mejor...
Primero has de saber que solo hay un arquetipo válido.
Al menos uno con más posibilidades.
Y es en el que nos vamos a basar.
Mi pretensión es que domines este juego y consigas todo aquello que te propongas.
Y para eso, debemos priorizar lo primordial.
"Conocer los mitos es aprender el origen secreto de las cosas" (Mircea Eliade)
El secreto del Rey
El arquetipo maestro
El único arquetipo que puede dominar el juego de la vida es el Rey.
Y su versión femenina, la Reina, obvio.
He aquí un gran secreto:
La palabra REY se dice "Mélej" (מֶלֶךְ) en hebreo, y proviene de la raíz hebrea M-L-K (מ-ל-כ), que significa "gobernar" o "guiar”.
Es, a su vez, un acrónimo para otras 3 palabras:
La M representa la palabra Moaj, que quiere decir cerebro.
La L representa la palabra Lev, que quiere decir corazón.
La K representa la palabra Kaved, que quiere decir hígado.
Para encarnar este arquetipo y jugar como un profesional, debemos alinear: pensamientos (cerebro), emociones (corazón) y acciones (hígado).
Cuando respondemos ante los eventos conscientemente, tal y como vimos en la lección pasada, estamos siendo Reyes y Reinas.
Para ello, primero debemos controlar deliberadamente el pensamiento.
Luego comprobamos si la emoción que nos surge es acorde.
Entonces, actuamos en consecuencia.
Pero...¿Qué pasa si lo hacemos al revés?
Que nos convertimos en esclavos.
Pasamos de jugador a NPC.
Si invertimos la palabra REY en hebreo, nos da KLUM, que significa “nada”.
Así somos cuando reaccionamos ante los eventos que suceden en el juego.
Así actuamos más del 90% de las veces.
Debemos romper ese patrón y volvernos jugadores coherentes.
"Rey es aquél que solo teme las leyes de causa y efecto. No hay un nivel de libertad más alto que el no tener que complacer a nadie. Y esto es solo una decisión" (Javier Wolcoff)
El Rey Primordial
Adam "El terrestre"
En la página anterior hemos desvelado un gran secreto de la mística.
Y ahora vamos a desvelar otro secreto que está a su altura.
Pon toda tu atención:
El secreto que hemos visto antes tenía que ver con los acrónimos.
Ahora vamos a ver un secreto que tiene que ver con los números.
En el idioma hebreo hay 22 letras consonantes.
Y no hay letras o símbolos para los números.
Éstos se equiparan a las letras.
Así, Aleph = 1, Bet = 2, Guímel = 3, y así sucesivamente.
El primer Rey que hubo en este juego se llamó Adam.
Y debemos desvelar su secreto de una vez.
Solo así podremos jugar como él.
La palabra Dam (דם) significa sangre, y su valor numérico es 44.
Está compuesta de una letra Mem (ם), asociada al agua, cuyo valor es 40.
Y de una letra Dalet (ד), asociada a la palabra puerta y conocimiento, cuyo valor es 4.
Es decir, Dam (דם), la sangre, puede entenderse simbólicamente como la unión del agua (Mem) y del conocimiento (Da’at).
¿Y qué pasa si le añadimos una letra Aleph (א) a la palabra Dam?
Aleph significa unidad, origen, consciencia...
Pasa que obtenemos Adam.
Adam es el resultado de dotar de consciencia a la sangre.
Agua + Conocimiento = Sangre.
Sangre + Consciencia = Adam.
La sangre da vida, pero solo la conciencia la convierte en humanidad.
"La naturaleza esconde su secreto porque es sublime, no por astucia" (Albert Einstein)
Anatomía del Rey
creando nuestro personaje
Ahora sabemos que el arquetipo a encarnar es el del Rey.
Y que Adam fue el primer y mejor Rey.
El arquetipo nos enseña la coherencia entre pensamientos, emociones y acciones.
Adam nos enseña a dotar de consciencia a la sangre.
Para pasar de animales a humanos.
Para ello debemos alinear nuestra tríada.
Una parte intelectual, una parte emocional y una parte corporal.
Pues bien, a continuación vamos a definir cada una de estas partes.
Y para hacer esto mucho más fácil y práctico, haremos lo siguiente:
Vamos a tomar ejemplos para crear nuestro jugador ideal.
Vamos a pensar en personas de la vida real o en personajes de películas, series o videojuegos.
Lo que queremos es escoger 3 personajes, uno para cada parte:
Forma de pensar, dirigir y decidir. La aptitud. Parte Intelectual
Forma de sentir, impulsar, vincular. La actitud. Parte emocional
Forma de actuar, activar, moverse. La acción. Parte corporal.
¿Lo tienes?
Si no, no te preocupes.
Es posible que tardemos días o semanas en encontrar los modelos adecuados.
La cuestión es saber responder a las siguientes preguntas:
Ante un evento x...
¿Qué/cómo pensaría x persona/personaje?
¿Qué/cómo sentiría x persona/personaje?
¿Qué/cómo actuaría x persona/personaje?
"No te pongas en acción si primero no alineaste pensamiento, palabra y emoción" (Escritos del Mar Muerto)
Encarnando nuestro personaje
Donde reside el secreto de todo…
Debes escoger personas o personajes que te hagan sentir bien.
Uno que te haga sentir bien al pensar como él, o mejor dicho, desde él (o ella).
Uno que te haga sentir bien al expresarte emocionalmente como é/ella lo haría.
Uno que te haga sentir bien al actuar y moverse igual.
Si debemos ser conscientes en todo momento que somos jugadores...
Debemos ser coherentes con cada mínima acción que hagamos.
Debemos estar cómodos y a gusto con nuestras decisiones.
Puede ser que no necesites basarte en ninguna persona o personaje.
Puedes escogerte a ti para una o para todas las partes.
Y está bien.
Pero creo que es más fácil imaginarte a otra persona o personaje.
Sobre todo si lo conoces bien y lo admiras.
Es solo un apoyo. Una guía. Un ejemplo a seguir.
Los hay muy buenos en series y películas.
Seres humanos excelentes.
La parte intelectual tiene que ver con una palabra: Autoritas.
Significa claridad, criterio, pensamiento estructurado.
La parte emocional tiene que ver con la palabra Grávitas.
Significa atracción, magnetismo, presencia.
La parte física se resume con la palabra Kákara (término shuar).
Significa energía vital, resistencia, potencia, capacidad de actuar.
El secreto es sentir.
Encarnar es sentir.
"No se trata de imaginar y materializar la vida que queremos. Se trata de imaginar y materializar el personaje, y una vez que ese personaje está presente y encarnado en ti, la escenografía cambia sola" (Javier Wolcoff)